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Fotos espeluznantes
Texto extraído de Pasar miedo.com
Relatos de miedo

Relatos de miedo
Luz de vela

Esto sucedió hace ya tiempo, cuando yo era pequeña, durante
las vacaciones nos fuimos a quedar a casa de mi bisabuela que
falleció tiempo atrás antes de que yo naciera y que ahora su casa
sirve como lugar para quedarnos cada semana santa o vacaciones
de verano. Recuerdo que una noche como normalemnte suele suceder
se fue la luz en todas las calles del pueblo, como era verano hacia
mucho calor así que la gente aprovechaba para salir afuera, sentarse
en una silla o mecedora y platicar entre ellos mientras esperaban
que volviera la luz, algunos niños se ponian a corretearse en las
calles obscuras y otros jugaban si alejarse de sus padres; en ese
entonces yo era muy pequeña así que preferí no salir y quedarme
dentro con mi abuelo al que le pedí, por temor a que algo pareciera
en la obscuridad, que me encendiera una vela.
La colocó en la ventana que daba al pasillo del cuarto contiguo al
patio para que iluminara y de esa forma me diera cuenta que no
habia nadie o nada ahí. Absorta en la luz que temblaba ante mis
ojos empecé a sentir sueño, mi abuelo me recostó en la amplia
cama en la que dormian el y la abuela y me cubrió con una sabana,
se recostó a un lado mio mientras esperaba a que yo durmiera
cuando afuera una de mis tias lo llamó. Le rogué que no se fuera
porque tenia miedo de que me dejara sola.
No te va a pasar nada, lo mismo que hay en la noche existe en el día.
Dijo tratando de tranquilizarme y salió.
Durante horas me quedé observando el techo, mirando el foco
y rezando en silencio que la luz volviera. Entonces sentí un fuerte
escalofrio y la presencia de alguien a un lado mio en la ventana,
me volví hacia ese lado aun recostada en la cama y con los ojos
cerrados, esperando para no ver nada. Lentamente los fui abriendo,
primero los ojos se fueron adaptando a la luz de la vela, y poco a poco,
pude ver en la habitacion contigua una figura, llevaba un camisón largo
y amarillento, como esas ropas antiguas que solian usar hace tiempo,
los olanes comenzaban en los puños y despues se extendian a lo largo
en el pecho, mis ojos seguian desde abajo atenta a la figura y entonces
comenzé a llorar en voz baja, los olanes terminaban en el cuello... y el
cuello terminaba hasta ahí, en un pedazo de carne obscura como si le
hubieran arrancado la cabeza.
Ami
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